Por Niko21 @ 20:37 | COSAS PROPIAS
"De vocación calentadora"
Asi es la vida
Existen. Son una especie cuestionable y bastante común. Que me tachen las feministas y que mis amigas de promo ya no me inviten a sus lonches de re-reencuentro. Tenía que ocuparme de ellas. Y si antes no me animé, debo confesar que fue por cierto pudor.
Es hora de hablar de las calentadoras, esas insuperables damas que llaman la atención de hombres y mujeres (seamos open mind) en busca de sexo o amor, y cuando ya todo parece indicar que algo bueno se viene, las señoritas caminan para cualquier parte, bye, bye, bye, como si uno no tuviera corazón y todo lo demás.
A las calentadoras profesionales se les culpa de eyaculación precoz, disfunción eréctil, depresión y otros males. Y no es para menos. Son maestras en la táctica del engaño, saben hasta dónde llegar y, sobre todo, cómo apartarse, elegantemente, cuando las piernas queman. ¿Se nace calentadora o una se hace? No hay bibliografía del tema, y varios psicólogos y especialistas pasaron del asunto pues lo consideran poco serio. ¿Pero acaso no es tremendamente serio sufrir el rechazo de una mujer que parecía estar dispuesta a engreírte, a hacerte cariñitos y a dedicarte un poquito de su corazón?
Una calentadora se hace. Nadie nace dispuesta a subir el termómetro ajeno por las puras. La vida, el desamor, las decepciones amorosas, la vanidad y el egocentrismo convierten a ciertas mujeres en seres tiranos, capaces de jugar con fuego, incendiar y correr.
"De vocacioncalentadora"
Hay señoritas que son desconfiadas y van con cuidado. No creen fácilmente en cualquiera y, si tuvieran recursos, pagarían un detective privado para descubrirte hasta los más impublicables de tus pecados, incluyendo los virtuales. Esta chica merece un aplauso y se le respeta, porque sabe que los peligros acechan hasta en la carita más tierna. Ella no pertenece al rubro de la calentadora. Es preciso aclarar.
La calentona se aproxima a su 'blanco' sin ningún recato. Va más allá del insoportable 'mírame, pero no me toques'. Ella, al revés, toca, toca y toca, como si uno fuera de madera.
IDENTIKIT
Ella es de las que besa colgándose del cuello, la que pone -sin dudar- la mano en tu pierna y tarda en sacarla, la que por allí te da una sobadita en la espalda y otra en el pecho, la que siempre tendrá una sonrisa abierta para ti, la que te mandará mensajitos de texto al celular muy risueños y cariñosos (Te extraño, tu AMIX). Es ella el tipo de mujer que te mira a los ojos y no deja de mirarte, como si quisiera comerte a la plancha, pero luego, cuando se te ocurre ser recíproco -como mandan las circunstancias-, su cuello girará a otro lado, hasta quedarse en dirección opuesta a ti. Entonces saldrá con algún asunto intrascendente (te cuento que mi prima.). Ella siempre aceptará tus invitaciones. ¡Todas! A desayunar, a almorzar, a tomar lonche, a cenar, a acampar en el sur, a bailar, al matrimonio de X. ¡Todas! Y cada vez que pueda, irá con una amiguita, para hacer compañía.
Siempre te parecerá que ella quiere contigo. Y no es que seas mal pensado. Es que algo debe querer la muchacha para andar toqueteándote, para llamarte y recibir tus llamadas, para -¡encima!- celarte. Y aunque las afectadas -desenmascaradas casi- dirán que tocar no significa dar un paso a algo más, hay tocadas y tocaditas. Hay tocadas simplonas, como la que le das a cualquier NN. Y hay tocaditas que se prolongan, por allí un dedito se mueve más de lo habitual, por allí te entierran suavemente las uñitas, y bailan apretaditas a ti, y te cantan en la orejita, y te dedican canciones en el karaoke, y cuando te acercas te dicen: "Me estás comenzando a agradar". O lo peor: "No sé lo que pienso ni lo que siento". Y la mano, otra vez en la bendita pierna, ahora caliente.
A esa chica, queridísmos(as), hay que sacarla de nuestro camino. Esos juegos sucios no tienen perdón. Que no digan -cuando ya casi parece que le agradas para algo más que ir al cine- que solo te querían para una amistad.
No se puede malinterpretar una palmada cuando es en los pompis. No se puede confundir una caricia si sus manos suben y bajan por el muslo hasta la articulación de la rodilla. No se puede pensar mal de una bailadita sensualona cuando hay piquito incluido y naricita cerquita de tu cuello.
No siempre se trata de una fantasía. Estas señoritas EXISTEN y no tienen que tener 20 añitos y ser preciosas. Las hay de todas las edades, regias y no tan regias, livianas y de volumen. A los 40 también se calienta y se pone STOP con refinada maldad.
CINTURÓN DE SEGURIDAD
Habría que estar lejos de esta especie, que tiende a proliferar. Habría que tomar sus precauciones. He aquí un breve manual para librarnos de una calentadora de vocación:
-Si te agarra la pierna y no mueve su manita de allí, no dudes en hacer lo mismo. Si se deja, es señal de que puedes avanzar, pero despacito. Si te mete un manazo, corre.
-Si te dice que te extraña en un mensaje de texto, abórdala de frente, pregúntale a la primera cuánto te extraña y como a qué te extraña. Porque una cosa es extrañar al infaltable para chatear (el clásico siempre conectado) y otra, muy distinta, a esa persona especial que se te ha metido en la cabeza.
-Si vas como tres meses en jugueteos y piquitos, bésala intenso y pregunta, apenas recuperes el aliento, hasta dónde quiere llegar. ¿Acaso una relación seria? Si no te permite el beso y te lanza una bofetada por atrevido, da la vuelta y márchate ya.
-Si te quita el sorbete de tu piña colada y bebe muy tranquila -"para probar si está bueno"-, no dudes en hacer lo mismo. Si no lo permite, ni sueñes que se dejará besar.
-Si te da una palmada en el pompis, repite la operación con ella. Si te da donde más te duele, ya sabes que contigo no irá muy lejos.
-Si te arma una escenita de celos, exige explicaciones.
-Si te hace una broma en doble sentido, no respondas con otra broma. De frente, sin medias tintas, aborda tu plan con ella.
Es posible que una calentadora se rinda, que caiga a tus brazos, que se quite el disfraz y se entregue a tu amor. Es pertinente seguir solo si te corresponde. Pero no permitas que esa correspondencia sea tácita, nada de "me pareció" o "así lo interpreté. Conquistar a una calentadora no es imposible, pero toma tus precauciones. Si le gustas, hay sentimiento y tiene ganas, es un buen terreno. Sé un caballero de pasos seguros.”
Artículo del diario Peru21 - Peru - Lunes 16 de enero del 2008
"De vocación calentadora" - *Esther Vargas.
COMENTARIO PERSONAL - Niko
Es realmemte verdad esto de las calentadoras, cuantas saben hacerlo por lo visto. realmente e conocido muchas chicas y son varias la que por costumbre o mejor dicho, por instinto suelen dar alas a unos cuantos hombre los cuales ven algo en ellas. Estas señoritas realmente saben lo que sentimos cuando nos las expresamos y es cuando ellas tienden a derramar dulsura que a muchos nos gusta y nos vuelve diabeticos. Esta constante rutina para con ellas nos hace expresarnos un poco mas (y ellas calculando) hace que cuando sueltas o estas pretendiento insinuarle ese sentir, ellas ya saben como por instinto lo que van a decir, supuestamente dolidas y cortantes (otras veces se anticipan). Es con esto que te hacen odiarlas, en ese momento crees que todas son iguales pero eso no pasa conmigo, solo a ellas la tengo con resaltador
!!
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